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YogurteraFácil

Yogur natural casero en yogurtera (receta base infalible)

15 min
Preparación
480 min
Cocción
7
Raciones
95 kcal
Calorías

Hacer yogur en casa no requiere precisión de laboratorio, pero sí un par de temperaturas correctas. La yogurtera hace el trabajo de mantener el calor constante — tu tarea es preparar bien la leche y no interrumpir la fermentación. Con esta receta base te sale bien desde el primer intento.

Ingredientes

  • 1 litro de leche entera fresca (mejor pasteurizada que UHT para el primer intento)
  • 1 yogur natural sin azúcar (como fermento, puede ser del supermercado con fermentos vivos activos)
  • Opcional para yogur más cremoso: 2-3 cucharadas de leche en polvo entera

Preparación paso a paso

  1. Calienta la leche en un cazo a fuego medio hasta que alcance 85°C (justo antes de hervir — verás pequeñas burbujas en los bordes). Si no tienes termómetro, cuando empiece a humear abundantemente está cerca. Este paso pasteuriza y modifica las proteínas para mejor textura.

  2. Retira del fuego y deja enfriar hasta 42-45°C. Si metes el dedo limpio en la leche, debe notarse caliente pero soportable — como un baño caliente. No más. Si la temperatura es mayor, los fermentos mueren.

  3. En un bol pequeño, mezcla el yogur natural con 3-4 cucharadas de la leche tibia. Remueve hasta que quede homogéneo y sin grumos.

  4. Vierte esta mezcla en la leche restante y remueve suavemente durante 1 minuto. Sin batir con fuerza — mueve despacio.

  5. Reparte la mezcla entre los tarros de la yogurtera. No los llenes hasta el borde — deja 1 cm libre.

  6. Coloca los tarros en la yogurtera SIN taparlos (las tapas se ponen después de la fermentación). Cierra la yogurtera.

  7. Fermenta durante 8 horas a temperatura constante. No abras la yogurtera durante el proceso — cada apertura enfría y rompe la fermentación.

  8. Pasadas las 8 horas, pon las tapas a los tarros y traslada a la nevera mínimo 4 horas antes de consumir. El frío detiene la fermentación y afirma la textura.

Trucos para tu Yogurtera

La yogurtera mantiene la temperatura constante (entre 40 y 45 °C) que los fermentos lácticos necesitan para reproducirse. El tiempo de fermentación determina la acidez: 7-8 horas da un yogur suave; 10-12 horas, más ácido. Para yogur griego, cuela el yogur ya fermentado con una muselina o gasa durante 4-6 horas en la nevera — el suero que sale es riquísimo para usarlo en sopas o en batidos. Guarda siempre un tarro del yogur que hagas como fermento para la siguiente tanda: funciona durante 3-4 generaciones antes de que los fermentos pierdan potencia.

Preguntas frecuentes

4 preguntas sobre este producto — pulsa para desplegar

Las causas más frecuentes: la leche estaba demasiado caliente cuando añadiste el fermento (más de 45°C mata los fermentos), el fermento usado estaba caducado o no tenía fermentos vivos activos, o la fermentación fue interrumpida (la yogurtera se abrió o la temperatura ambiente bajó mucho). Para el primer intento usa leche pasteurizada fresca y un yogur comercial con fecha de caducidad lejana.

Sí, pero la textura será más líquida y menos cremosa. La grasa de la leche entera contribuye a la consistencia del yogur. Para compensar con leche desnatada o semidesnatada, añade 3-4 cucharadas de leche en polvo entera a la leche antes de calentar — espesa el resultado sin añadir grasa adicional.

El yogur casero se conserva bien en la nevera durante 7-10 días en tarros bien cerrados. Al no tener conservantes añadidos, puede empezar a ponerse más ácido después del 5.º día, pero sigue siendo seguro para consumir. Guarda siempre uno de los tarros para usarlo como fermento en la siguiente tanda.

El yogur casero no tiene espesantes (almidón modificado, gelatina, pectina) ni azúcares añadidos, lo que lo hace más limpio en ingredientes. La cantidad de fermentos vivos puede ser similar o mayor dependiendo de la temperatura de fermentación. Para personas con intolerancia a aditivos o que buscan reducir el azúcar añadido, el casero tiene ventaja real.

Actualizado: 28 de abril de 2026