Para qué sirve cada una
La freidora de aire cocina con aire caliente circulante a alta temperatura (150-220 °C). Ideal para conseguir texturas crujientes y doradas sin aceite: patatas, carne, pescado rebozado, pollo, verduras asadas, repostería. El resultado tiene textura de horneado intenso o de fritura sin el aceite.
La vaporera eléctrica cocina con vapor de agua a 100 °C. Ideal para mantener los nutrientes, la textura al dente y el sabor natural: verduras, pescado blanco, marisco, pollo, arroz, dumplings. El resultado es jugoso y sano pero sin dorado ni crujiente.
Textura: la diferencia que decide todo
Si buscas textura crujiente (patatas fritas, alitas, rebozados), la freidora de aire no tiene rival en la cocina doméstica sin aceite. La vaporera no puede conseguir esta textura porque el vapor hidrata en vez de deshidratar.
Si buscas textura jugosa y sin grasa añadida (merluza al vapor, brócoli, pechuga de pollo tierna), la vaporera es la herramienta adecuada. La freidora de aire puede secar el pescado blanco si el tiempo es excesivo.
Nutrición: ventaja de la vaporera
La vaporera conserva mejor las vitaminas hidrosolubles (vitamina C, vitaminas B) porque no hay contacto con agua de cocción. La freidora de aire trabaja a temperaturas altas que pueden degradar algunas vitaminas termosensibles, aunque el resultado nutricional sigue siendo muy bueno comparado con la fritura tradicional.
Versatilidad: ventaja de la freidora de aire
La freidora de aire puede hacer prácticamente todo lo que hace una vaporera (verduras, pescado, pollo) más cosas que la vaporera no puede hacer (repostería, patatas crujientes, carne dorada). Es más versátil en términos de tipos de cocina.
Espacio y precio
La freidora de aire ocupa más espacio en la encimera que una vaporera. Una vaporera de buena calidad cuesta 30-60 €; una freidora de aire de buena capacidad, 60-120 €. Si solo puedes tener una, la freidora de aire cubre más usos.

